Vuelvo para escribir, esta vez sobre eso, sobre los funcionarios. No sé por qué me ha dado por escribir sobre esto, la verdad, más que nada me he dicho a mí mismo “Jontxu, anda, piensa algo sobre lo que puedas escribir en el blog que lo tienes abandonado”.
Vamos al grano… no tengo nada pensado sobre que decir, la verdad, así que tendré que ir reflexionando mientras escribo; supongo que me llevará más tiempo de lo normal, pero ya que me he puesto tendré que cumplir. Al mismo tiempo podríais pensar que para qué he escrito las 2 líneas anteriores, puesto que no aportan nada. Pero bueno, ya sabéis, es cuestión de meter un poco de paja, para aparentar que escribo.
La verdad que muchas veces me he preguntado por qué lo hago y realmente no lo sé. Según el día que tenga me apetece ir de sabiondo, de tocapelotas o revolucionario que va a cambiar el mundo. Quedaría bien decir que escribo porque me apetece, pero es que tampoco es así; no veáis la pereza que me da ponerme a pensar sobre qué escribir. Y es que en el fondo, no tengo ni puta idea (con perdón) de para qué tengo un blog, incluso me da vergüenza decir que lo tengo pero al mismo tiempo pongo los enlaces de mis posts en twitter y facebook. Qué contradicción… Puede que sea porque me gusta, y ahora viene la pregunta… ¿Y por qué me gusta? Pero bueno… preguntándonos por qué del porqué delos porqués llegaríamos a una costilla que se convirtió en mujer o a una piedra gigante que hizo “boom” y se convirtió en algo llamado planetas. Vamos… que no voy a ser uno más que se vuelva loco queriendo llegar a eso que llaman verdad absoluta. Si es que Toni Segarra me ha convencido con lo que dice en su libro, que algo simple es un engaño ante lo complejo que de verdad es ese algo (no sé si me explico muy bien…)(jode, veis que me pasa por mencionar a alguien y su libro? que ahora tengo que poner enlaces, con lo vago que soy yo…), y sí, me ha convencido de verdad. No es una postura cómoda para no intentar buscar el porqué de las cosas, simplemente comparto la opinión; o bueno, tampoco es eso, porque antes de leerlo no me había planteado ese punto de vista. La culpa la tiene mi profesor de filosofía, que era muy malo.
Bueno, pues me voy… Ah! que se me olvidaba. Creo que si hay tanta afición por ser funcionario es porque trabajan sin presión y normalmente no necesitan resultados; excepto cuando se acercan elecciones, claro. Pero bueno, ¿qué os va a decir un yogurin haciéndose pasar de listillo como yo sobre eso? Siguiendo a lo de antes, si lo he expuesto de una manera tan simple en realidad es para engañarme a mí mismo de que tiene una sencilla explicación, o para aparentar de que sé algo.
P.D: No voy a revisar el texto, si está algo mal escrito denunciadlo en la RAE, aunque si esos también son funcionarios la lleváis clara…
Una de las cosas por las que me gusta tanto el formato de vídeo es porque se pueden hacer llegar cosas que no se pueden hacer con palabras.
Pues eso, que no sé que paranoya tenía en la cabeza que últimamente me había dado hacer cosas políticamente correctas, cosas que hace todo el mundo, ya sabéis: que si estar “todo moti” porque vienen fiestas de Urretxu, que si ver la tele por la noche, que si tengo que ser más discrerto, que si ahorrar para irme a eskiar en navidades (bueno eso no se me ha pasao por la cabeza, pero por exajerar un poco…)…
Lo he vuelto a comprobar por enésima vez, que eso no va conmigo (por ahora por lo menos). ¿Será que sigo sin madurar? jajajaja (risa maligna). Por lo menos no hago daño a nadie, ¿no? eso me consuela.
Ah, vosotros me podéis criticar. Menos mal que todavía queda gente que me entiende…:
No encuentro palabras para describir lo que me transmite éste hombre. Aparte de su vida deportiva y los éxitos que ha logrado (hoy en día ya posée el record del mundo en la Maratón), su simplicidad y mentalidad hace que vuelva a creer en los ídolos. Todo un ejemplo.
Merece la pena ver el video, de verdad.
Por enésima vez intento empezar de cero con un blog. No sé a qué aspiro con el blog, no busco el objetivo de conseguir X visitas, sino de sentirme agusto con lo que escribo, con lo que hago; algo que todavía no he conseguido.
Esta vez no voy a ponerle ningún tema, simplemente hablaré de lo que me apetezca, de lo que se me pase por la cabeza… no me comprometo a escribir, no es una obligación (no es mi herramienta de trabajo), simplemente lo hago porque quiero, porque ME GUSTA.
Aprovechando que he mencionado las ASPIRACIONES, ayer leí un artículo gracias a Ivan Marcos de esos que de vez en cuando hace que uno se sienta bien. Sí, he dicho sentirse bien. Lejos de filosofear cuestionando si somos más o menos ambiciosos por naturaleza, a veces nos arrastramos para conseguir un estatus, querer ser protagonistas o alguien referente, pensando que el camino más rocoso y sufrido será el que más feliz nos haga. ¿Pero cuántas veces has llegado a conseguir esos objetivos políticamente correctos y sentir un bacío impresionante en tu interior?
Os dejo con “OYE CHAVAL”, artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en “El Semanal” el 10 de Octubre de 1999. De los mejores artículos que he leído, aunque tampoco tenga una hemeroteca.
Oye, chaval. Me dice tu hermana que estás cada vez más para allá, y que has perdido el curso, cacho cabrón. Y que encima te estás metiendo de todo. Y digo todo, colega. Alcohol y pastillas, y pastillas y alcohol, y dos paquetes diarios de tabaco a tus diecinueve tacos. Y que has dejado a tu novia, o en realidad es ella la que te ha dejado porque no te aguanta. Y que vuelves a las tantas saltándote semáforos en rojo con una castaña que te cagas, y que las broncas con tu viejo son de órdago, y que pasas de todo. Que pasas de verdad, con ojos de estar allí lejos sin la menor intención de darte de nuevo una vuelta por aquí en el resto de tu puta vida. Suponiendo, dice tu hermana, que te quede mucha puta vida por delante.
Dice que te diga algo, que me lees los domingos y me haces caso. No sé en qué carajo podrías hacerme caso tú a mi; pero si lo dice ella, que es la Bambi de la familia, sus motivos tendrá. En fin. Que te diga algo, escribe la pava, como si yo fuera la virgen de Lourdes. Y no sé qué decirte, la verdad. De finales felices me creo lo justo, y la última varita mágica que vi la tenía clavada en el coño un hada a la que violaron en Sarajevo. No se si me mexplico.
Pero en fin. Me sentiría raro si hoy no te dedicara esta página. No por ti, que no te conozco, sino por la Bambi. Se quedaría decepcionada, y a lo mejor ya no se leía más novelas mías, ni soñaba con ligarse al padre Quart o a Lucas Corso. Así que mira, voy a decirte algo. Voy a decirte que acabo de apuntar que no te conozco, pero es mentira. No es difícil conocerte si uno mira alrededor, y se fija en el país en el que vives, y la tele que ves, y los perros que planifican tu vida y tu futuro, y los políticos a los que votan tu padre y tu madre. No es difícil si uno piensa en esa empresa donde estuviste trabajando este verano, y en el trabajo donde explotan a tu ex novia, y en la desesperación de tus amigos. No es difícil y me hago cargo, te lo juro. Esto es una mierda, y la palabra futuro es como para colgársela de los huevos. ¿Ves como en realidad si te conozco?
Hay, sin embargo, algo que puedo decirte. Estás aquí, en el mundo que te ha tocado. Sería estupendo que hubiera revoluciones por hacer y sueños por alcanzar, cosas que te pusieran caliente y con ganas de echarte a la calle. Pero sabes, o lo intuyes, que todas las revoluciones se hicieron, y una vez hechas se las apropiaron los de siempre. Que los buenos se quedan afuera, bajo la lluvia, y que esta película la ganan siempre los malos. Sé todo eso porque lo he visto, tío. Lo he visto en todas las lenguas y colores. Lo he visto allí y lo veo aquí. Y sé que las grandes aventuras colectivas, la solidaridad, los mecheritos, yupi, yupi, todo eso se fue a tomar por saco hace mucho tiempo.
Pero quedan cosas, te doy mi palabra. Cuando ya no son posibles los héroes solidarios, llega la vez de los héroes solitarios. A lo mejor, ahora que han muerto los dioses y los héroes con mayúscula, la salvación está en el heroísmo con minúscula. En el peón de ajedrez olvidado en un rincón del tablero que mira alrededor y ve al rey corrupto, a la reina hecha una zorra, al caballo de cartón y a la torre inmóvil, haciendo dinero. Pero el peón está allí de pie, en su frágil casilla. Y esa casilla se convierte de pronto en una razón para luchar, en una trinchera para resistir y abrigarse del frío que hace afuera. Esta es mi casilla, aquí estoy, aquí lucho. Aquí muero. Las armas dependen de cada uno. Amigos fieles, una mujer a la que amas, un sueño personal, una causa, un libro. Cómo reconforta, colega, mirar a un lado y ver en otra casilla a otro peón tan solo y asqueado como tú, pero que se mantiene erguido y, tal vez, tiene un libro en las manos. Hay aventuras maravillosas, vidas riquísimas, sueños increíbles que empezaron de la forma más tonta, con sólo pasar la primera página de un libro.
Ya sé que no es gran cosa, colega. No soluciona nada, y lo único que te permite es comprender. Pero eso no está nada mal. Me refiero a comprender que nacemos, vivimos y morimos en un mundo absurdo, que a lo más que podemos aspirar es a asumirlo mirándolo de frente, con el orgullo de quien se sabe peleando solo, hasta el final, solidario con aquellos otros peones que, como tú, libran su pequeña y pobre batalla en casillas olvidadas. Y al final descubres que no es tan grave. Los hombres vagan perdidos hace miles de anos, y siempre fue la misma historia. Lo único que los diferencia es como viven y cómo mueren.